¿Por qué escriben los que escriben?

Creo que lo maravilloso de escribir ficción es poder ponerle el final que uno quiere a la situación, es que los rasgos sean definitivamente esos que vimos en tantas caras, es poder cortarle el pelo a la protagonista sin llorar frente al espejo porque le quedó mal.

Escribir ficción es hacer crecer árboles en todos los jardines y que los chicos no lloren de hambre. Por los menos en mis ficciones los finales siempre son esperanzadores, siempre vamos a poder dejar de sufrir y sentirnos mejor, y la vida en mis ficciones da segundas oportunidades.

Cuando escribo ficción las rosas blancas florecen todo el año, y la protagonista sufre durante un tiempo, no toda su vida.

“Nosotros, los contadores de cuentos, restauramos el orden con la imaginación”, le dice Walt Disney a Helen Golf – la autora de Mery Poppins- en la película “Saving, Mrs Banks”. Véanla y entenderán de qué les hablo.

Muchas catarsis terminaron en excelentes ficciones. Como le pasó a la autora de Mery Poppins, como le pasó a Angeles Mastretta que hizo de la muerte de sus padres unos relatos maravillosos. Como le pasó a Isabel Allende, cuando escribió “Paula” o a Rosa Montero en “La ridícula idea de no volverte a ver”.

Estos dos últimos casos no son ficciones, son relatos y las dos autoras concuerdan en que la escritura las salvó de la locura. Que escribir fue su desahogo.

Isabel Allende cuenta que con su libro “Paula”, – que trata sobre la muerta de su hija de una enfermedad rarísima- muchos de sus lectores le escribieron cartas diciendo que cómo podía hacer plata con algo tan tremendo. Pero hubo otra buena cantidad de lectores que le escribió comentando que el libro les había sido de gran ayuda, que habían pasado por algo similar, y que se ayudaron con sus palabras.

Más allá de la respuesta o reacción del público. Ese libro, Allende, lo escribió para sobrevivir al dolor. Lo escribió porque le servía a ella.

Como alguna vez dijo Borges: “Escribo por necesidad”.

¿Por qué escriben los escritores, sino?

Almudena Grandes, dijo “escribo porque siento una necesidad insuperable de escribir. Para mí, la escritura es un impulso que no se define por sus resultados, sino por su naturaleza necesaria, algo parecido al hambre o la sed, que pueden proporcionar mucho placer, si se sacian, o mucho sufrimiento, si persisten, pero nunca dejan de ser dos necesidades, el hambre y la sed”.

 

García Márquez también comparó la necesidad de escribir con la mismísima sed: “Se siente la necesidad de escribir como se siente la necesidad de tomar agua. Uno siente sed”.

Rosa Montero dijo “Escribo porque no puedo detener el constante torbellino de imágenes que me cruza la cabeza, y algunas de esas imágenes me emocionan tanto que siento la imperiosa necesidad de compartirlas”.

Mario Vargas Llosa cita a Flaubert para responderse ““Escribir es una manera de vivir”. En mi caso ha sido exactamente eso. Se ha convertido en el centro de todo lo que yo hago, de tal manera que no concebiría una vida sin la escritura y, por supuesto, sin su complemento indispensable, la lectura”.

Henry Miller dijo que escribir es como la vida misma, es un viaje de descubrimiento y todo lo que hace lo hace por la mera alegría de hacerlo.

Escribir… ¿Por qué lo hacés?

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